Como un silencioso vagabundo del bosque, la tortuga de patas amarillas siempre camina lentamente entre hojas y raíces. Su duro caparazón y su coloración son fundamentales para su estrategia de defensa contra los depredadores. Al alimentarse, desempeña una función ecológica muy importante: la dispersión de semillas, lo que contribuye a la reforestación. A pesar de ello, se enfrenta a graves amenazas como la deforestación y el tráfico de fauna silvestre.