Con hasta siete centímetros de longitud, el pequeño lambari de Iguazú, con su cuerpo delicado y ágiles movimientos, infunde movimiento en las aguas del río Iguazú. Su nombre científico, Bryconamericus ikaa, proviene de la palabra tupí-guaraní "ikaa", que significa "pez", lo que refleja las raíces culturales de la región donde habita. A pesar de su discreto tamaño y su importante papel en los ríos donde habita, aún sufre la contaminación fluvial y la reducción de su hábitat natural.