Uno de los peces de agua dulce más emblemáticos de Brasil, el pintado, cuyo nombre deriva de las manchas y rayas de su cuerpo alargado. Además de su belleza, impresiona por su tamaño, que puede superar el metro de longitud, lo que lo convierte en un verdadero gigante de las cuencas de los ríos Paraná y São Francisco.
Como depredador superior en estos ecosistemas, su papel es esencial para promover el equilibrio ambiental. A pesar de ello, la especie se enfrenta a diversas amenazas, como la sobrepesca, la degradación de los ríos y la construcción de presas, que ponen en peligro su supervivencia. Su conservación es urgente, ya que preservar el bagre pintado protege el equilibrio del agua dulce brasileña.