El pirarucú, un gigante de agua dulce de la Amazonia, puede alcanzar hasta tres metros de longitud. Además de su impresionante tamaño, es conocido por su capacidad de respirar fuera del agua, habilidad posible gracias a su vejiga natatoria adaptada a modo de pulmón. Su cuerpo está cubierto de escamas resistentes que actúan como escudo contra depredadores como las pirañas.
Durante el período reproductivo, los machos protegen a las crías dentro de sus bocas, mientras que las hembras defienden la zona contra los depredadores, una asociación para asegurar la supervivencia de las crías.
A pesar de su impresionante tamaño, el pirarucú sufre la sobrepesca y la destrucción de su hábitat, lo que amenaza su existencia en los ríos amazónicos.