Considerado el pez nativo más grande del río Iguazú, el bagre de Iguazú impresiona por su gran tamaño, alcanzando más de 1,5 metros de longitud. De hábitos nocturnos y solitarios, suele vivir entre las rocas del fondo de los ríos. Su cuerpo oscuro y alargado le ayuda a camuflarse, haciéndolo casi invisible en su hábitat natural. A pesar de su imponente tamaño, no lo protege de otras amenazas como la sobrepesca y la pérdida de hábitat, que ponen en peligro a este gigante casi invisible.